El descubrimiento del Pueblo de Brotas (Aldeia de Brotas) y sus alrededores típicos del Alentejo muestran que en siglos de duro trabajo, los Alentejanos, adaptado y conformado el paisaje a su día a día en perfecta armonía con la naturaleza. Sentirse como Alentejo transformó el medio que lo rodea en piezas decorativas. En platos gastronómicos de sabores auténticos. Colgó los embutidos en un ahumadero, retiró el miel de la flora nativa, calibró en fuego lento dulces y mermeladas. Exprimió sus aceitunas y dejó fermentar las uvas creadas por la naturaleza. Y mezcló la harina con agua y se hizo este sabor horneado en un horno caliente que alimentó generaciones.